Las islas de Afrán: Una entrada al más allá

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Las islas de Afrán: Una entrada al más allá
LoboStudioHamburg / Pixabay

En las costas de la República de Irlanda, específicamente en la bahía de Galway hacia el oeste, están las islas de Arán, que son un tesoro del país con respecto a leyendas y mitos.

Las islas de Arán están compuestas por tres balsas varadas y cada una tiene su nombre: Inis Mor, Inis Mean e Inis Oirthir, y son el destino preferido de los amantes de lo místico, ya que en sus tierras están guardados muchos secretos.

Inis Mor

La isla mayor de este complejo natural es Inis Mor, y es un sitio que es absolutamente imponente tanto por las vistas que hay desde ese lugar como por la sensación que se obtiene al estar caminando en esa tierra.

La puerta de entrada de Inis Mor es Kilronan, que es una pequeña población pesquera, pero es la más importante de todas las islas, y por lo tanto se considera prácticamente como la capital del archipiélago.

En este pueblo hacen vida los isleños que se dedican a la pesca, al igual que también es común ver una gran cantidad de turistas en el lugar disfrutando del lugar, pero la verdadera magia ocurre una vez que se sale de las calles que componen este lugar y se emprende el viaje al resto de la isla.

Una de las principales características de las islas de Arán es el paisaje que es tan particular, ya que es una llanura desolada y pedregosa rodeada de mar, donde no se observan árboles ni vegetación, y los colores ocre y verde grisáceo son los predominantes en el lugar.

Los fuertes de Inis Mor

Al recorrer la isla de Inis Mor es común ver ruinas de iglesias, casas y granjas solitarias y lo más recorrido son los fuertes que están ubicados en toda su superficie.

Los muros de piedra se extienden por todo el territorio de la isla, formando en cierta manera un laberinto que se puede recorrer para admirar la vida que se desarrolla en esta isla.

Tan solo a cuatro kilómetros de Kilronan se encuentra uno de los cuatro grandes fuertes de esta isla, llamado Dún Eochaill, y la principal incógnita con respecto a estas edificaciones es saber porque están tan cerca unos de los otros siendo Inis Mor un territorio tan pequeño, y cuál es el verdadero propósito que éstos cumplían.

Dub Cathair es otro fuerte de la isla, conocido como “la Fortaleza Negra” y se encuentra situado en un acantilado, y el tercer fuerte que podemos recorrer en ese lugar es el Dún Eoghanacht que es totalmente circular.

Otro de los fuertes es el Dún Aengus, que es uno de los más recorridos y famosos por los grandes enigmas que oculta en su edificación, ya que ha sido objeto de numerosas investigaciones y es parte de una serie de leyendas y creencias de los nativos.

Dún Aengus

El imponente fuerte de Dún Aengus es considerado como uno de los corazones de Irlanda y es también reconocido como el centro espiritual de Inis Mor.

Es una fortaleza increíble que se erige en el borde de un acantilado que tiene 100 metros de alto, y que aproximadamente fue construido hace 4 mil años, en la Edad de Bronce de acuerdo a los investigadores.

Este fuerte se ve imponente desde el horizonte, y se puede llegar a él a través del recorrido de un sendero ascendente. La forma del fuerte es como una herradura que se abre en dirección al mar.

Esta edificación consta de cuatro murallas hechas de piedra seca que llegan a alcanzar una altura de 6 metros y un ancho de 4 metros, por lo que son bastante robustas y firmes, y esto es lo que les ha permitido sobrevivir al paso de los años.

Una de las grandes intrigas con respecto a la construcción de estos fuertes en esta isla, en particular el Dún Aengus, es que no tiene sentido levantar una fortaleza de defensa a tan gran altura y cuyo acceso esté tan alejado y complicado.

De acuerdo a los arqueólogos, este fuerte de piedra más que una función a nivel de defensa, tendría un propósito meramente ceremonial, y esto coincide perfectamente con la mitología del lugar.

La tradición oral irlandesa

Existen varias teorías con respecto al uso que se le daba al fuerte Dún Aengus en los tiempos en los que fue edificado, pero casi todas coinciden en que este lugar representa un sitio de conexión con el Más Allá.

Según la tradición irlandesa, este fuerte se construyó para adorar al dios Oengus Mac in Dáog, conocido también como Aengus.

Aengus perteneció a una de las cinco razas míticas que llegaron a Irlanda en unas nubes oscuras y que poblaron el lugar.

El dios Aengus está relacionado con el Sol y con el Más Allá, por eso es que se cree que este fuerte era un lugar destinado a hacer ritos espirituales, y debido a que es un fuerte que está abierto hacia el horizonte y se pueden apreciar 120 kilómetros de línea costera, las vistas de los atardaceres y amaneceres son impresionantes y por lo tanto se representa como una puerta hacia el misterio.

Los enigmas de Dún Aengus

A pesar de los mitos y leyendas que puedan rodear a este lugar, los arqueólogos e investigadores coinciden en que este fuerte no era un sitio dedicado a la defensa sino más bien era un lugar donde se hacían rituales y por lo tanto era un espacio sagrado.

De manera que Dún Aengus viene a ser uno de los santuarios más extraños de la historia de la humanidad, principalmente por su ubicación en un acantilado elevado con vista al horizonte.

El conocimiento que se tiene con respecto a los pueblos celtas y megalíticos que poblaron estas tierras hace muchos años, hace que la hipótesis de que el Dún Aengus haya sido utilizado como un sitio de ceremonias tenga mucho más peso.

Al levantarse al frente del mar tenebroso y en dirección al oeste, que estas culturas consideraban que era la puerta al Más Allá, el Dún Aengus se consideraba como un punto de partida desde donde las almas emprendían su rumbo y también es un bastión que protege contra la influencia de los espíritus.

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